Un poco sobre lesiones articulares: LCA en mujeres futbolistas

Publicado el 16/02/2021
La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es muy frecuente en las jugadoras de fútbol. Su prevención se ha buscado durante años, pero la lesión sigue apareciendo. Hablemos de algunos puntos clave sobre este ligamento, su mecanismo lesivo y algunos factores de riesgo determinantes.
Un poco sobre lesiones articulares: LCA en mujeres futbolistas
Las mujeres tienen un mayor número de lesiones deportivas, siendo las lesiones en las articulaciones inferiores (rodilla y tobillo) las más predominantes en las deportistas.

Más concretamente, en las mujeres existe una mayor incidencia lesiva de afecciones como el dolor anterior de rodilla, la rotura del ligamento cruzado anterior y esguinces de grado I del ligamento lateral del tobillo.

Las lesiones articulares son una combinación de cargas, tales como flexión, torsión y cizallamiento. En relación a la rodilla, la combinación de flexión, varo-valgo y rotaciones tibiales conforman los movimientos que más peligro provocan en esta articulación.

En cuanto a la lesión del ligamento cruzado anterior (LCA), la mayoría de las veces la lesión se produce sin existencia de contacto.




Los mecanismos que más se contabilizan en esta lesión son:
  • El cambio de dirección,
  • La salida cruzada combinada con una desaceleración,
  • Recepción de un salto con rodillas cercanas a la extensión estando la extremidad en carga.
Se trata de acciones que en el fútbol son constantes y muy frecuentes, determinantes en el rendimiento y de carácter explosivo junto a saltos y sprints, salidas abiertas y cruzadas, carreras en zig-zag, etc. Y todo ello en función de cómo se mueve el balón y las rivales. Es decir, dentro de la incertidumbre y cambio constante del medio.

Concretamente, los cambios de dirección, tanto en salida abierta como en cerrada, provocan unas fuerzas de reacción del suelo predominantes en los planos anteroposterior y lateral, de manera que la mayoría de las fuerzas se producen en el plano transversal. Este hecho conlleva un alto riesgo de lesión.

Es por este motivo que es tan importante entrenar los patrones de movimiento, el control y coordinación neuromusculares y las acciones multidireccionales, siempre acompañando a un buen trabajo de fuerza.


Fuerza

En relación a este punto, el trabajo de fuerza debe estar enfocado a:
  • La mejora de la fuerza del tronco y la cadera
  • La mejora de la fuerza de la cadena posterior
  • La mejora de la fuerza de peroneos
  • La mejora de la fuerza del vasto interno
El objetivo es mejorar la biomecánica de la extremidad inferior, el patrón de movimiento y coactivación muscular en acciones de recepción del salto y acciones unilaterales, mejorar la biomecánica del tobillo y de la articulación de la rodilla.


Control y coordinación neuromuscular

Este trabajo de fuerza debe estar acompañado de un entrenamiento del control y de la coordinación neuromusculares, con el fin de que la jugadora sea capaz de secuenciar y simultanear las activaciones musculares más óptimas en cada movimiento, es decir, que sea capaz de coordinar las óptimas activaciones de los músculos sinergistas y antagonistas en cada acción concreta.

Aquí coge importancia el trabajo del patrón de movimiento y su progresión hacia situaciones de gran variabilidad dentro del entrenamiento neuromuscular de la jugadora. Empezando por el trabajo de activación y coactivación muscular, equilibrio entre pierna dominante y no dominante, stiffness muscular, mecanismos de anticipación, fuerza (sobretodo del core: tronco y cadera), propiocepción, control postural dinámico y fatiga neuromuscular.

El motivo por el cual es tan importante este tipo de trabajo con las jugadoras es el efecto protector que ejerce la estabilización muscular en la fase preparatoria de la recepción de un alto que precede a un cambio de dirección (acción que conlleva un alto riesgo de lesión del LCA).

Las lesiones de LCA se producen entre 17 y 50 ms después del contacto con el suelo, por lo que interesa conseguir un mecanismo de preactivación unido a la capacidad de anticipación de la futbolista. Esto puede ser posible aumentando la variación del automatismo propio de la recepción, introduciendo así la variabilidad dentro del trabajo coordinativo de la jugadora.


Entrenamiento multidireccional

Sabemos que en el fútbol se da una gran cantidad de cambios de dirección, aceleraciones y desaceleraciones, por lo que el entrenamiento multidireccional será fundamental. Los continuos cambios en el patrón de movimiento y la constante presencia de acciones de giro y cambios de dirección permiten considerar el desplazamiento como un requisito imprescindible en el rendimiento del fútbol.

De ahí la importancia de entrenarlos, además del riesgo de lesión que conllevan dichas acciones.


Ciclo menstrual

A todo lo anterior, debemos añadir la importancia que tiene el ciclo menstrual. Todavía queda mucho recorrido e investigación sobre este tema, además de la dificultad de poder controlarlo en deportes de equipo. Aún así, se trata de un factor que debemos tener en cuenta a la hora de programar cargas en el trabajo de fuerza y a la hora de activar neuromuscularmente como prevención.

Durante el ciclo menstrual se da una serie de fluctuaciones hormonales que provocan alteraciones en el comportamiento de los ligamentos y alteraciones en cuanto al tiempo de reacción articular (propiocepción), siendo en ciertas fases del ciclo un tiempo mayor y, por lo tanto, el riesgo de lesión también aumenta en dichas fases. La activación neuromuscular, la concentración y el estado de alerta serán imprescindibles.

Aún así, el ciclo menstrual nos ofrece una pequeña ventaja competitiva durante la fase folicular tardía (post-sangrado), en la cual tenemos un pico de estrógeno. Dicha hormona tiene una función anabólica y un efecto más positivo en cuanto a la asimilación de la carga y la recuperación de la misma. En dicha fase podemos implementar un trabajo con un mayor número de repeticiones con una carga moderada-alta (entrenamiento de hipertrofia).

Para acabar, debemos tener en cuenta que detrás de cualquier lesión hay una compleja interacción multifactorial. Por lo que analizar los factores de riesgo de lesión será un paso fundamental e imprescindible en cualquier plan o estrategia de prevención.


Fort y Romero, 2013 ; Lee et al., 2013; Hewett y cols., 2012; Alentorn-Geli et al., 2009; Fagan y Delahunt, 2008; Meeuwiss y cols., 2007


En el próximo artículo hablamos sobre las generalidades que envuelven a las tendinopatías. 
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