LCA: ¿por qué nos lesionamos más las mujeres?

Publicado el 25/03/2021
La lesión del ligamento cruzado anterior es de 2 a 4 veces mayor en el fútbol femenino que en el masculino. Estamos ante un problema multifactorial con causas que se relacionan entre sí.
LCA: ¿por qué nos lesionamos más las mujeres?

Gracias por entrar a leer este artículo sobre el ligamento cruzado anterior (LCA). Deseamos que te aporte un poco más de conocimiento sobre la lesión de este ligamento y su afectación en las mujeres.

En este artículo verás la incidencia lesiva que llega a haber de este ligamento en el deporte femenino, cómo se lesiona y algunos factores diferenciales que conllevan un mayor número de lesiones de LCA en mujeres.

¡Vamos a ello!


Epidemiología 

El fútbol femenino está en crecimiento constante en todo el mundo, el aumento en el número de licencias federativas y, a su vez, del índice de participación conlleva un aumento en el índice lesivo, provocando que entre el 48% y el 70% de las jugadoras profesionales sufran 1 lesión por temporada. De estas lesiones, un 74% se centra en las extremidades inferiores, sobretodo en la articulación de la rodilla, siendo en esta articulación un porcentaje de lesión del 30,4% concretamente.

La lesión de LCA (ligamento cruzado anterior) tiene una incidencia lesiva de un 39,2% del conjunto de lesiones en la rodilla, seguida por el LLC (ligamento colateral externo), con un 35,6% de incidencia.
Si miramos la tasa de lesiones por cada 1000 horas de exposición, el ratio de lesión va de 1.0 a 4.6 durante los entrenamientos y de 6.1 a 24.0 en competición. Como se puede ver con estos datos, el riesgo de lesión es mayor en los partidos de competición en comparación con los entrenamientos.


Mecanismo de lesión del LCA

Hagamos un breve recordatorio sobre los posibles mecanismos de lesión que tiene el ligamento cruzado anterior.

El mecanismo de esta lesión conlleva una rotación interna de la tibia combinada con una rodilla próxima a la extensión en el momento de pisar el suelo con el pie. A esto se añade una rotación externa del fémur combinada con la aplicación de una fuerza en valgo, con rotación interna o externa del pie (movimientos que se producen en los cambios de dirección, los cuales son acciones que se dan constantemente en partidos y entrenamientos).


Imagen 1: mecanismos de lesión de LCA


Las cargas que más estresan el LCA son una combinación de rotación interna e interiorización tibial, producidas cuando la rodilla está entre los 45º de flexión y la extensión completa.
Los momentos de mayor estrés en el LCA se producen en el contacto con el suelo del pie y el pico de despegue.
La maniobra con mayor carga es la salida abierta.


La mujer y el LCA

Las mujeres tienen de 4 a 7 veces mayor riesgo de sufrir la lesión de LCA en comparación con los hombres. Este hecho atiende a distintos factores a los que se les añade una falta de entrenamiento óptimo en las épocas de pre-pubertad y pubertad. Concretamente, la pubertad de la mujer coincide con el aumento en la incidencia de lesiones de este ligamento. Pero de esto entraremos a hablar más adelante.

Entre los factores de riesgo que afectan en esta mayor incidencia de lesión en mujeres se encuentran:
  • Diferencias hormonales
  • Diferencias anatómicas y biomecánicas
  • Diferencias neuromusculares
  • Diferencias de entrenamientos
  • Entre otros

Hablemos de alguno de ellos.


Factores Hormonales:

Durante la fase de ovulación (niveles máximos de estrógenos) se ha encontrado un aumento del riesgo de lesión, mientras que durante la fase lútea (máximos niveles de progesterona) se da una disminución de este riesgo.

Durante años se ha hablado de un aumento de la laxitud del ligamento cruzado anterior, provocado por el incremento en los niveles de relaxina. Pero investigaciones recientes observan que no hay cambios significativos en la estructura del LCA a lo largo del ciclo que puedan conllevar un aumento del riesgo de lesión.
Es cierto que se da un aumento de la laxitud de la rodilla tanto en las fases ovulatoria como en la fase lútea, pero esto nos hace pensar en si la laxitud del LCA es un factor determinante en el riesgo de lesión del mismo.
Si en ambas fases hay un aumento de laxitud, ¿está siendo un conductor hacia la lesión (la rodilla puede “ceder” más) como puede observarse en la fase ovulatoria, o está siendo un protector (un ligamento laxo puede desgarrarse con menos facilidad) como observamos en la fase lútea?


Factores Anatómicos y Biomecánicos:

Las mujeres tienen un importante desplazamiento anterior de la pelvis, el cual repercute biomecánicamente con un mayor valgo de rodilla y pronación subastragalina. Además, esta tendencia en el desplazamiento anterior de la pelvis provoca un alargamiento y a la vez debilitación de las fibras de los músculos isquiotibiales (grupo muscular que frena la “interiorización” de la tibia). Por lo tanto, la eficiencia en el momento de reaccionar para conseguir un buen control dinámico de la articulación de la rodilla es menor.
En relación a esto, se añade que las mujeres tenemos una dominancia de activación de la musculatura de los cuádriceps inicialmente en la estabilización de la rodilla, provocando un incremento de la interiorización de la misma, aspecto que combinado con la rotación interna causa máxima carga en el LCA.

Siguiendo con los factores anatómicos, las mujeres tienen el ligamento cruzado anterior más corto y con una menor concentración de fibras de colágeno en comparación con los hombres. Consistentemente, el momento de fuerza puede ser menor y el umbral de elasticidad podría ser limitado.


Del Coso et al., 2018; Herrero et al., 2014; Brito et al., 2012; Yanguas et al., 2011; Hewett et al. 2010; Schiff et al., 2010; Hashemi et al., 2008; Le Gall et al., 2007; Jacobson et al, 2007


Con todo esto, damos por terminado el artículo de LCA: ¿por qué nos lesionamos más las mujeres?. Esperamos que os haya gustado y os agradeceríamos una difusión para jugadoras y personas del mundo del fútbol femenino a quienes les pudiera interesar.

De aquí dos semanas venimos con más cositas sobre LCA, factores neuromusculares que pueden determinar el riesgo de lesión de este ligamento y cómo prevenir su lesión.
¡Tenemos muchas ganas de compartirlo!

Para cualquier consulta o más información sobre estos temas, no dudéis en contactarnos.
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