Cambio de dirección - rendimiento y riesgo de lesión

Publicado el 11/10/2021
En el fútbol es importante ejecutar eficientemente los cambios de dirección, ya que son acciones que se dan constantemente durante los partidos. Su ejecución determinará el rendimiento en estas acciones y un mayor o menor riesgo de lesión de LCA.
Cambio de dirección - rendimiento y riesgo de lesión

El cambio de dirección en el fútbol

Durante un partido de fútbol pueden darse alrededor de 100 cambios de dirección de 90-180º, unos 80 cambios de dirección de 45-135º y unos 20 giros ≥135º a velocidades de mínimo 4 m.s-1 (altas velocidades). Con estos datos podemos destacar la gran cantidad de cambios de dirección extremos (ángulos >90º) que se llegan a ejecutar en un partido de fútbol.
Podemos ver que la capacidad de cambiar de dirección es un aspecto muy importante para rendir en el fútbol, al igual que en otros deportes multidireccionales.

A su vez, los cambios de dirección son acciones asociadas a la lesión de ligamento cruzado anterior (LCA) sin contacto. Por lo que comprender los factores de riesgo biomecánicos y determinantes mecánicos de la ejecución del cambio de dirección será clave en el entrenamiento de nuestras futbolistas.

Fragmentando el cambio de dirección

El cambio de dirección se puede describir como una acción de varios pasos, donde hay una desaceleración previa también ejecutada en varios pasos, para reducir el impulso de la carrera a alta intensidad y así poder ejecutar el corte en ángulos extremos.

Para que un cambio de dirección sea efectivo se recomienda que se inicie en el paso anterior al corte, llevando a cabo ajustes posturales “anticipatorios” en el paso previo al último paso antes de ejecutar el cambio de dirección, concretamente en el penúltimo paso.
En estudios hechos en jugadoras de fútbol se ha visto como éstas realizan ajustes en su postura en el penúltimo paso previo al cambio de dirección, con cambios cinemáticos en la colocación del pie, inclinación y rotación del tronco, incluso rotación de la cabeza. Además, esto influyó en las características del frenado, con mayores fuerzas de rotura y momentos flexores externos de la rodilla en este penúltimo paso en cambios de dirección ≥60 ̊.

Penúltimo contacto del pie

El penúltimo contacto del pie durante un cambio de dirección tiene un efecto directo en el rendimiento y, también, en el riesgo de lesión.
Podemos pensar que el último contacto, el contacto final con el pie, juega un papel importante. No obstante, el apoyo del penúltimo contacto parece mucho más relevante. Esta importancia se debe a que, durante el penúltimo contacto del pie antes de un cambio de dirección ≥60 ̊, se incide en la desaceleración previa a este corte (momento último del cambio de dirección), por lo que podemos llamar a este penúltimo paso “paso preparatorio”. Su ejecución está asociada a factores de riesgo de lesión, de ahí la importancia de conocer su incidencia y cómo entrenarlo, con el objetivo de mejorar el rendimiento en el cambio de dirección y reducir el riesgo de lesión.


Estrategias en el cambio de dirección

Reducir la velocidad del cambio de dirección en cortes y giros ≥60 ̊ para reducir el impulso sería interesante desde un punto de vista de reducción del riesgo de lesión. Por este motivo, los pasos previos al cambio de dirección pueden ser efectivos para la desaceleración previa al corte (al cambio de dirección). Por lo tanto, una estrategia que se puede adoptar para que los cambios de dirección extremos sean eficientes es que las jugadoras realicen varios pasos.

No obstante, la biomecánica del cambio de dirección no está clara. Es decir, las características del frenado pueden proporcionar una mayor comprensión de las estrategias óptimas que podrían mitigar el riesgo de lesión de rodilla durante el contacto final del pie, momento en el que se producen lesiones de LCA, pero también nos proporcionan información sobre las estrategias de desaceleración efectivas para el desempeño del cambio de dirección.

Considerando las implicaciones sobre el rendimiento y el riesgo de lesión, destacamos el penúltimo paso previo al cambio de dirección y las características críticas asociadas a la fase de desaceleración.

Pronto más información.
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